Cómo tomar buenas decisiones: activa tu sistema interno
Cada día tomas decenas de decisiones, desde qué desayunar hasta qué hacer con tu vida, y muchas parecen tan pequeñas que ni siquiera las consideras decisiones.
Sin embargo, de la suma de esas elecciones “insignificantes” dependen tu salud, tus relaciones, tu dinero y el rumbo de tu negocio.
Por eso, aprender a tomar buenas decisiones no es un lujo de desarrollo personal, sino una habilidad de supervivencia en el siglo XXI.
Tu sistema interno de toma de decisiones
Todos los seres humanos disponemos de un sistema interno de toma de decisiones que funciona como un piloto automático: una fuerza invisible que dirige tus pensamientos, emociones y acciones en cada momento.
Lo sorprendente (y alarmante) es que la mayoría de las personas nunca ha activado este sistema de forma consciente, así que decide desde hábitos, miedos y creencias heredadas.Este sistema interno se ha ido moldeando desde tu niñez hasta hoy por influencias como:
- Padres y abuelos.
- Profesores y figuras de autoridad.
- Amigos, parejas, socios y referentes.
- Televisión, redes sociales e internet, incluidos los anuncios publicitarios.
- La cultura y el contexto social en el que has crecido.
Tony Robbins, uno de los grandes maestros en transformación personal y negocios, explica que este sistema maestro de decisiones se compone de cinco elementos clave que, de forma conjunta, determinan qué eliges y cómo vives.
Qué determina tomar buenas decisiones
1. Tus creencias esenciales y normas inconscientes
Tus creencias esenciales son las historias que te cuentas sobre quién eres, qué es posible para ti y cómo funciona el mundo.
La mayoría se instaló en tu mente en los primeros años de vida, de forma subconsciente, y hoy funcionan como “programas automáticos” que toman decisiones por ti sin pedir permiso.
- Si crees que “no eres bueno para los negocios”, rechazarás oportunidades antes siquiera de evaluarlas.
- Si crees que “es peligroso destacar”, te sabotarás cuando las cosas empiezan a ir bien.
Una parte fundamental de aprender a tomar buenas decisiones es revisar, cuestionar y actualizar esas creencias esenciales, de lo contrario seguirán eligiendo por ti.
2. Tus valores vitales
Tus valores son los principios internos que definen qué es importante para ti: libertad, seguridad, familia, crecimiento, contribución, éxito, etc.
Cuando una decisión va en contra de tus valores más profundos, tu cuerpo y tu mente entran en conflicto y aparecen síntomas como ansiedad, bloqueo o culpabilidad.Tomar buenas decisiones implica:
- Saber cuáles son tus valores prioritarios hoy (no los de hace diez años).
- Ordenarlos: qué va primero cuando hay conflicto entre dos valores.
- Elegir alternativas coherentes con esa jerarquía, incluso si son incómodas en el corto plazo.
3. Tus referencias
Tus referencias son el conjunto de experiencias, modelos y resultados que conoces y que te sirven de punto de comparación.
Tu familia, el país donde vives, tus mentores, tus lecturas y las personas con las que te relacionas amplían o limitan el abanico de decisiones que consideras posibles.
- Si nunca has visto a nadie vivir de un negocio propio, emprender te parecerá una locura.
- Si tu círculo normaliza la mediocridad, te resultará “exagerado” aspirar a la excelencia.
Cambiar de entorno, de referentes y de información es una de las formas más rápidas de mejorar tu capacidad de tomar buenas decisiones, porque te expone a opciones que antes ni siquiera veías.
4. Las preguntas habituales que te haces
La calidad de tus decisiones está directamente relacionada con la calidad de tus preguntas internas.Tu mente siempre está buscando respuestas, pero solo puede responder aquello que le preguntas: si tus preguntas son pobres, las respuestas también lo serán.
- “¿Por qué siempre me sale mal?” te encierra en la víctima.
- “¿Qué puedo aprender de esto?” te abre a la responsabilidad y a la acción.
A medida que creces en conciencia, el nivel de profundidad de tus preguntas también aumenta: pasas del “qué me pasa” al “para qué elijo esto” y “qué versión de mí estoy alimentando con esta decisión”.
5. Tus estados emocionales
Tus estados emocionales colorean tu percepción de la realidad: no ves el mundo como es, sino como te sientes.
Un solo pensamiento puede llevarte al pasado y disparar la misma bioquímica (hormonas y neurotransmisores) que sentiste en un momento de miedo, fracaso o entusiasmo.Las emociones no son enemigas de la razón, pero si decides solo desde el miedo o solo desde la euforia, tus decisiones estarán distorsionadas.
Por eso, entrenar tu capacidad de regular el estado emocional (respiración, meditación, movimiento, foco) antes de decidir es una clave para tomar mejores decisiones de forma consistente.
70.000 pensamientos al día que condicionan tus decisiones
Algunos estudios hablan de varios miles de pensamientos al día, y otros han popularizado la cifra de 60.000–70.000; lo importante es que la mayoría son repetitivos, automáticos y, con frecuencia, negativos.
Esos pensamientos recurrentes activan emociones similares y te llevan una y otra vez al mismo tipo de decisiones, reforzando patrones que quizá ya no quieres en tu vida.Imagina que, de entre todos esos pensamientos, eliges conscientemente cada día 1 o 2 que estén alineados con tus valores y tu visión, y los conviertes en acción.
En un año, habrás convertido más de 300 decisiones pequeñas en resultados reales: conversaciones iniciadas, proyectos lanzados, hábitos instaurados, relaciones cerradas o abiertas.No se trata de esperar a la decisión “perfecta”, sino de confiar en tu instinto entrenado, actuar, equivocarte cuando toque y aprender rápido.
Fracasar tomando decisiones vs fracasar por rendirte
Se suele confundir “tomar una mala decisión” con “fracaso”, pero en realidad las personas de alto rendimiento atribuyen su éxito a una larga colección de decisiones imperfectas que les hicieron crecer.
Michael Jordan, considerado por muchos el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, ha explicado que ha fallado miles de tiros y perdido muchos partidos, y que precisamente por eso ha tenido éxito.
- No fracasa quien se equivoca en una decisión, sino quien deja de decidir y se da por vencido.
- Cada error, bien aprovechado, afina tu criterio y fortalece tu músculo de la decisión.
Al igual que Jordan, si eliges no rendirte, aprender de cada intento y ajustar tu juego, nunca fracasarás: simplemente seguirás evolucionando.

Michael Jordan nos recuerda que el éxito es una sucesión de intentos fallidos, no la ausencia de errores
Si te gustan las frases motivadoras, no te pierdas este post: Las 50 mejores frases inspiradoras de Michael Jordan (divididas en 5 grandes categorías).
Ninguna estación dura eternamente
Tony Robbins utiliza una metáfora muy poderosa: la vida es un ciclo de estaciones, como en la naturaleza.
- Invierno: tiempos difíciles, crisis, pérdidas, incertidumbre.
- Primavera: nuevas oportunidades, ideas, relaciones y proyectos que brotan.
- Verano: época de trabajo intenso, de proteger lo plantado y perseverar.
- Otoño: cosecha, resultados, cierres de ciclo y aprendizajes.
Ninguna estación dura para siempre: el invierno emocional o económico no es infinito, pero tampoco lo es la primavera de oportunidades si no tomas decisiones y pasas a la acción.
No puedes controlar qué estación llega, pero sí puedes decidir quién eres y qué eliges hacer en cada una de ellas.
Método práctico en 6 pasos para tomar buenas decisiones
Para aterrizar todo esto, aquí tienes un método sencillo que puedes aplicar a cualquier decisión importante, integrando razón, emoción e intuición.
- Define con claridad la decisión.
Formula por escrito qué tienes que decidir exactamente y en qué plazo; la vaguedad es enemiga de las buenas decisiones. - Haz check-in emocional.
Pregúntate cómo te sientes respecto a esa decisión (miedo, ilusión, culpa, presión) y reconoce esas emociones antes de decidir. - Genera opciones y analiza pros y contras.
Haz una lista de alternativas realistas, valora riesgos, beneficios y costes a corto y largo plazo; puedes usar una “balanza decisional”. - Confronta tus valores y creencias.
Pregúntate: “¿Esta opción es coherente con mis valores actuales?” y “¿Qué creencia me está limitando aquí?”. - Elige la mejor opción posible hoy.
No esperes la opción perfecta; elige la mejor que puedes tomar con la información actual y comprométete con ella. - Toma acción y revisa.
Define los primeros tres pasos concretos, pon fecha y luego revisa el resultado para aprender y ajustar en la siguiente decisión.
Este proceso convierte la decisión en un entrenamiento continuo y reduce la parálisis por análisis, uno de los grandes saboteadores de la acción.
Entrena tu sistema interno de decisiones
Tomar buenas decisiones no es un don, es una habilidad que puedes entrenar trabajando en tu subconsciente, tus emociones y tu claridad mental.Algunas prácticas que aceleran ese entrenamiento:
- Higiene mental diaria. Seleccionar conscientemente en qué pensamientos te enfocas y practicar atención plena para salir del piloto automático.
- Revisión de creencias y valores. Cuestionar creencias limitantes y actualizar tus valores a la persona que eres hoy, no al niño o adolescente que fuiste.
- Preguntas de poder. Empezar el día preguntándote: “¿Qué decisión, aunque sea pequeña, podría acercarme hoy a la vida que quiero?”.
- Diario de decisiones. Registrar tus decisiones clave, el porqué y el resultado, para aprender de tus propios patrones.
Si sientes que ha llegado el momento de reprogramar en profundidad ese sistema interno de decisiones, trabajar tu subconsciente y tus emociones para que jueguen a tu favor, puedes dar un paso más.
Sobre la Autora
Susana Rodríguez es Abogada y Mentora experta en Network Marketing y Venta Directa, autora del libro Cómo ganar dinero desde casa con Network Marketing y Co-Fundadora de Fórmula Secuoya®. Ayuda a personas y equipos a profesionalizar su negocio y a potenciar su máximo potencial.
Su trabajo ha sido citado como referencia académica en investigaciones universitarias en España e Hispanoamérica, incluyendo trabajos de fin de grado y estudios relacionados con la Venta Directa y la prevención de esquemas piramidales.
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Colaboraciones, conferencias, formaciones y medios
Susana Rodríguez colabora como mentora de negocios, conferenciante y formadora internacional en el ámbito de la Venta Directa y el Network Marketing.
Asimismo, participa como fuente experta en medios de comunicación, podcasts y en trabajos de investigación universitaria y tesis doctorales relacionados con la industria y la prevención de estafas y esquemas piramidales.
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